Islandia, objetivo: ver la aurora boreal

Islandia: La primera vez que vimos la aurora boreal.

 

En este post te contamos todo sobre Cómo y Cuándo ver la aurora boreal en Islandia.

Nuestra experiencia de viaje.

En octubre del 2016 nos embarcamos en una aventura que nos parecía un sueño, con pasaje en mano, mochila con ropa de abrigo y una ilusión enorme, una tarde, bajo la lluvia, aterrizamos en el país más nórdico de Europa: Islandia.

Nuestro recorrido empezó en Reikiavik, donde alquilamos un auto por 5 días para conocer el sur de la isla. En pocos kilómetros y principalmente por la ruta 1, nos encontramos con paisajes únicos: montañas, cascadas, glaciares, lagos, géiseres, iceberg, campos de lava, etc.

En total estuvimos 18 días viajando, [Más info en el post “Islandia en bus, en auto y a dedo”], nos alojamos en hostels y pasamos por todos los climas (lluvia, sol, viento feroz y nieve). Islandia no se guardó nada para después.

Lo que nos impulsó para emprender este viaje fue la posibilidad de ver la aurora boreal, un fenómeno único que iba a suceder justo en los días que teníamos de vacaciones. Según Wikipedia, “Los mejores momentos para observarla son entre septiembre y marzo en el hemisferio norte…” Pero sabíamos que para que se viera no bastaba con tener un cielo despejado, tenía que haber “actividad solar”. Algunas personas del lugar nos aconsejaron chequear todos los días el servicio meteorológico y otros directamente nos decían “y, es octubre…” con cara de preocupación (porque es un mes lluvioso y la mayoría de los días estuvo nublado).

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Pero la verdad es que no fue difícil saber dónde y cuándo se iban a poder ver las “northern lights”. Usamos una aplicación llamada Aurora (que nos mandaba alertas al celular) y la página oficial del servicio meteorológico de Islandia (donde se puede ver un mapa, el clima y las probabilidades de ver la aurora boreal).

 

 

 

El día que vimos la aurora boreal.

 

¿Y entonces? ¿la vieron?

Respuesta afirmativa y feliz.

El día 9 de nuestro viaje, estábamos en Siglufjörður (el pueblo más al Norte del país) y salimos a las 21:00hs rumbo a un mirador alejado de las luces del pueblo, para probar suerte. Nuestros teléfonos vibraban ante las alarmas de actividad solar y la ansiedad nos apretaba el pecho. Pero no llegamos al mirador, no pudimos alejarnos de la contaminación lumínica, ni esperar ansiosos en lo alto del cerro porque ella se nos adelantó y a mitad de camino comenzó a lanzar su hechizo. Gigante sobre nuestras cabezas la aurora boreal empezó siendo una pequeña raya, como una estela blanca (que creíamos era un reflejo de la luna o de un pueblo cercano…). Poco a poco fue tomando forma y color, empezó a ensancharse más y más, a moverse como bandera acá, pintando arabescos allá, haciendo bastones verde flúor, fucsia, rosa (escribo esta descripción y me parece imposible haberlo vivido). Estábamos en medio de la calle, helados, con la mirada fija hacia ese cielo que se mostraba tan nuevo y deslumbrante. La aurora, que ya había dejado su huella eterna en nosotros, duró 1 minuto (que nos pareció eterno) y se desvaneció. Empezamos a correr como locos hacia el mirador (nuestro destino), corríamos y gritábamos borrachos de felicidad y adrenalina. Apenas llegamos a la cima otra se empezó a formar, esta vez no como una línea, si no como un punto esfumado verde manzana… y así nos quedamos, contemplando, llorando, riendo, tomando té para no enfriarnos, sacando las pocas fotos que nuestras cámaras digitales nos permitieron hacer, mandando frenéticos audios de WhatsApp a nuestra familia/amigos para compartir con ellos la locura de ver por primera vez la aurora borealis. Cuando la actividad terminó (después de una hora) no queríamos volver al hostel, esperanzados de que se iba a seguir formando.

La sensación es indescriptible, es tan hermoso que las palabras no alcanzan y las fotos no le hacen justicia. En ese momento deseás ser un fotógrafo de National Geographic, para poder capturar su inmensidad y poder compartirla con el mundo.

En total la vimos en 4 ocasiones, pero los siguientes días se hizo rogar y la tuvimos que “perseguir”. Alquilamos otra vez un autito para escapar de la tormenta, la mirábamos hacer su magia y cuando las nubes nos cubrían, hacíamos algunos kilómetros más para alejarnos y poder verla otra vez. Nos mostró otros colores, otros bailes, otras formas y nos hizo entender que una parte de nuestro corazón se iba a quedar eternamente en esos fiordos, en esos pueblos de pocas casas y en ese cielo apacible y fascinante.

ver la aurora boreal en islandia otoño

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Lo cierto es que mucha gente visita Islandia en verano porque está todo florecido, los campos verdes, los paisajes de ensueño. Nosotros sin duda volveríamos en otoño porque ante semejante hermosura el frío no cala los huesos y el corazón se agranda y se quiere salir.


¡Anímense ustedes también a vivir esta experiencia única! Y no duden en escribir si tienen alguna pregunta 🙂

En el 2014 empecé a viajar por el mundo con Daniel y en estos años aprendí a disfrutar de las pequeñas cosas, a amar los sabores, colores, texturas, abrazos, sonrisas, miradas... Entendí que todo lo que necesito cabe en una mochila de 30L. y que somos los únicos autores de nuestro presente.


2 thoughts on “Islandia, objetivo: ver la aurora boreal”

  • Hermosa descripcion de lo vivido, Lina, me emociono y me parecio vivirlo yo tambien. Me gusta mucho tu blog, me alegra haberlo encontrado. Soy una ex alumna tuya de italiano.-
    Un cariño..Marta

    • Hola Marta, que alegría saber que te gustó. ¿Quién hubiera dicho que mi vida iba a dar este giro? Ya hace tres años que viajo, empecé por mi querida Italia y después no pude parar 🙂
      Hai continuato a studiare l’italiano? Spero di sí, magari un giorno ci ritroviamo 😉
      Arrivederci e grazie del tuo commento.

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